El de hoy es un día no apto para paranoicos. Es el Día Internacional de los Derechos Humanos, y una sucesión de salvajadas de la policía bonaerense ha venido a enturbiarlo, y en el plano internacional, Inglaterra concedió la extradición de Julián Assange a los Estados Unidos.
Lo de la maldita policía bonaerense a cargo de Sergio Berni comenzó con el violento desalojo de la cooperativa Nueva Generación en Wilde y el asesinato a golpes de un detenido en San Clemente, continuando esta madrugada con el asesinato a mansalva y quemarropa de un adolescente inerme de 16 años que conducía una moto, y ya al anochecer en General Rodríguez, con el asesinato de otro pibe que iba como acompañante en otra moto.
Estos tres hechos encadenados junto a otros más antiguos configuran en un rosario sangriento que obliga al gobernador Kicillof a pedirle renuncia a Berni so pena de arrojar a los perros sus credenciales democráticas.
A la espera de que Berni se vaya por su propio pie o sea eyectado, ofrecemos aquí cuatro notas, la primera de Cynthia García y las tres siguientes publicadas por La Izquierda Diario, que más allá de alguna hipérbole, en lo sustantivo Pájaro Rojo comparte.
En su editorial, Cynthia García repudió la represión de la Policía Bonaerense en el violento desalojo de la cooperativa Nueva Generación en Wilde, donde un periodista de AM750, Mauricio Polchi, fue detenido mientras trabajaba en el lugar. Además, le reclamó al gobernador Axel Kicillof que le pida la renuncia al ministro de Seguridad, Sergio Berni.
Ayer fuimos testigos del violento desalojo en Wilde, Avellaneda, provincia de Buenos Aires, donde 86 costureras y costureras de la cooperativa Nueva Generación que compraron el predio en 2005 de modo informal fueron reprimidos con vehemencia.
Mauricio Polchi, nuestro compañero de la AM750, que desde temprano realizaba la crónica de un desalojo, fue detenido por la Policía Bonaerense. “Me identifiqué y la Policía Bonaerense me robó la mochila, los celulares y todas mis pertenencias”, relató el periodista. Fue trasladado en una unidad policial y luego liberado.
Polchi relató que hubo mujeres y niños heridos y dio cuenta de la violencia del operativo realizado por efectivos de la Policía Bonaerense de la Comisaría 5ta de Wilde que, según indicó, estaban con armas de fuego.
Yo no podía creer en esta narrativa. Recuerdo que ayer, cuando comenzó la cobertura de Polchi, yo estaba convencida que no iban a reprimir. Era un concepto en sí mismo. Gobierna Axel Kicillof, no van a reprimir, pensé.
Los gobiernos populares no reprimen a los trabajadores que luchan por sus derechos, pero ya había pasado en Guernica, en el predio tomado por centenares de familias. Se reconoce en paralelo los intentos y esfuerzos de trabajo territorial de los distintos ministros y dirigentes de la provincia de Buenos Aires para frenar los desalojos.
En el caso de ayer en Wilde, el propio Andrés Larroque, ministro de Desarrollo para la Comunidad de la provincia, reveló que el juez de la causa había roto intempestivamente la negociación y ordenado el desalojo.
Los gobiernos populares no reprimen a los trabajadores que luchan por sus derechos. ¿Qué le pasa a Sergio Berni? Desembozado y sin tapujos por rebelarse de derecha, el ministro de Seguridad bonaerense muestra que tiene más coincidencias que disidencias con la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
¿Esa es la conducción política que el gobierno de Axel Kicillof ejerce hacia la agencia de seguridad que es la Policía Bonaerense?
¿Esa es la conducción política que se le puede ofrecer a una sociedad sobre la fuerza de seguridad más importante de la Argentina?
El despliegue policial en Wilde fue tremendo. Eran cuatro o cinco cuadras. El barrio todo cercado. Polchi puso al aire un testimonio de una mujer llorando que dijo que no podían hacer nada frente a la correlación de fuerzas. Esa gente no iba a hacer nada. Eran trabajadores y trabajadoras de una cooperativa.
“Pasadas las nueve de la mañana, la infantería se cortó sola. Empezaron a avanzar. Avanzaron y no pararon de avanzar”, relató Polchi para esta editorial.
“Empezaron a tirar y a tirar. La gente se encerró en la cooperativa, adentro de la fábrica. El inmueble donde además funciona el jardín maternal y la policía con la gente adentro avanzó con más furia. Era todo el cuerpo de infantería a los tiros, a los gases. Y revientan la puerta y sacaron a la gente de los pelos y a los palos”, agregó nuestro compañero.
A Polchi un policía lo patotea. Él le dijo que era periodista y le mostró la credencial. Mauricio quiere salir al aire y no lo dejan. Lo meten al móvil policial y se lo llevan preso. Todo ocurre en un día de diciembre del año 2021, durante un gobierno que no debería permitir este accionar.
La narrativa de nuestro compañero es esencial, porque uno puede suponer con certeza que la mayoría de los y las reprimidos y reprimidas votaron al gobierno que los estaba reprimiendo de manera violenta. Acá entonces tenemos un problema gigante como las contradicciones que habitan hacia adentro del frente de todos.
Berni debe asumir su responsabilidad. El gobernador debería pedirle la renuncia por esto y por acumulación de situaciones. ¿Y la prensa? ¿Por qué no había cobertura de un inminente desalojo a una cooperativa?
Amanece un barrio sitiado, cercado, van a desalojar a una cooperativa y no hay nadie cubriendo. ¿A nadie le interesa? ¿A nadie le importa? ¿Qué tan nadie es esta gente para un sector de la dirigencia y un periodismo del infoentretenimiento?
“Lo esencial es invisible a los medios”, me dijo en su momento la productora Paula Horman. En ese punto ciego, los ejes del poder actúan con impunidad. Mis respetos, además de nuestra solidaridad a Mauricio Polchi y al servicio informativo de esta radio por la decisión y el olfato periodístico y comunicacional para estar con los nadies de este sistema y mostrarlos y por Visibilizar los trabajadores en busca de dignidad.
Revés para Berni
Lesiones en el rostro, nuca, abdomen, glúteos, espalda, cintura, piernas y brazos, además de fracturas en el tórax que produjeron una asfixia mortal. Y marcas de borceguíes en la piel. Eso determinaron las nuevas pericias al cuerpo el hombre que murió tras ser detenido en un hotel. Berni había asegurado que la Policía no le tocó un pelo. El encubrimiento duró poco. Habla la perita de la familia de Martínez.
En la madrugada del jueves 18 de noviembre Alejandro Martínez, de 35 años, fue detenido por la Policía Bonaerense en una habitación del Gran Hotel Fontainebleau de San Clemente del Tuyú. Al rato moriría dentro de la comisaría Tercera de esa ciudad costera bonaerense.
Dos días después el fiscal Pablo Gamaleri, titular de la Fiscalía 2 del Partido de la Costa, pidió la detención de nueve policías acusados de homicidio agravado por ser cometido por miembros de la fuerza. El delito prevé penas de prisión perpetua.
El relato de Berni
El domingo 21 al mediodía, cuando la familia de Martínez aún no salía del shock, Sergio Berni habló durante casi 40 minutos por Crónica HD, donde se dedicó a hacer un relato de los hechos, según lo que él considera la verdad, basado en la versión de sus protegidos de uniforme.
Berni dijo que Martínez “en menos de una semana fue detenido tres veces”; que “un día lo encontraron tirado en la calle, totalmente drogado, no respondía a nada”; y que “después intentó robar una casa, es decir violación de domicilio y tentativa de robo, que no se consumó porque llegó la Policía y lo detuvo”.
Adicto y ladrón, dijo Berni. Con esa caracterización, el ministro dio muchísimos detalles de lo que, según sus informantes, sucedió luego de la detención en el hotel. “Estaba lleno de moretones y lastimaduras por el brote que tuvo y haber roto todo”, afirmó con seguridad, dando a entender que Martínez se autoagredió y no fue ni golpeado ni maltratado por la policía.
Berni dijo que “lo llevaron a la comisaría, llamaron al hospital para avisar que iban a llevar al detenido. En el libro de guardia está escrito que una tal doctora Zamora les dice que no podían atender detenidos desde las 0 hasta las 8 de la mañana. Por lo tanto, ingresó (a la comisaría) sin ningún chequeo médico”.
Agregaba el ministro que “en el sector de detención había otra persona”, que quedó una “imaginaria” (guardia) y que “a las 0:30, cuando fue a ver cómo estaba, (Martínez) no respondía. Se dieron cuenta que estaba muerto, llamaron al médico, el médico constata la muerte y no ve, más allá de los golpes que tenía, nada extraño. Obviamente se avisó al fiscal, como corresponde a muertes de este tipo, que pidió la autopsia”.
Enseguida Berni puso en duda las conclusiones de la primera autopsia realizada al cuerpo de Martínez en la morgue del Instituto de Ciencias Forenses de Lomas de Zamora. Sobre todo, cuestionó que se dijera que la muerte del hombre se puede haber producido por una “asfixia mecánica” cuando el cuello no tenía lesiones. “No hay nada que me cierre de la autopsia. Nunca vi una pericia de este tipo y, la verdad, es bastante superficial. Por eso pedimos una nueva autopsia y nuevas medidas. Si hay alguien interesado en saber qué fue lo que pasó es quien le habla”, dijo Berni al periodista Diego Moranzoni.
Días después del hecho, el hombre que Berni había dicho que se encontraba detenido junto a Martínez en el mismo sitio, declaró como testigo ante el fiscal Gamaleri. Allí aseguró que a su compañero de celda “lo agarraron entre tres policías, le apretaron la cara contra el piso y lo golpearon”. ¿Berni sabía eso, pero lo calla hasta hoy?
Reautopsia
La nueva autopsia, solicitada por el propio Berni, se hizo el jueves 2 de diciembre en el mismo Instituto de Ciencias Forenses de Lomas de Zamora. Además de las y los peritos oficiales, participó de parte del Ministerio de Seguridad provincial un grupo de profesionales que incluyó patólogos, bioquímicos y hasta un abogado. En el caso de este último, su participación está vedada por el artículo 249 del Código Procesal Penal de la provincia de Buenos Aires, que obliga a realizar los procedimientos de forma secreta, con acceso exclusivo de peritos designados. Un abogado en una autopsia es poco científico. Pero al “doctor” Berni eso no le interesa.
El abogado en cuestión es Ruben Fernández, quien cuenta con una larga experiencia defendiendo policías. Uno de los casos más recordados donde participó fue el del crimen del joven Damián Duffau, ocurrido en febrero de 2008 y por el que se hicieron dos juicios con ribetes escandalosos. En aquel caso también participó la médica forense Virginia Créimer, convocada como perita de parte por la familia del joven asesinado a golpes en La Matanza.
En aquellos juicios Créimer fue blanco de ataques por parte del abogado Fernández, que llegó a acusarla de “falso testimonio” sin aportar ninguna prueba. Los policías acusados de matar a Duffau fueron condenados a perpetua bajo la calificación de “torturas seguidas de muerte”.
El 2 de diciembre Fernández y Créimer volvieron a encontrarse. Él sigue defendiendo a asesinos de uniforme. Ella fue convocada por la familia de Alejandro Martínez como perita de parte, al ser una médica forense de dilatada trayectoria y experiencia en casos protagonizados por miembros de las fuerzas represivas del Estado.

Malas noticias, señor ministro
Según pudo reconstruir este medio, los peritos puestos por Berni en representación del Ministerio de Seguridad ingresaron a la sala de autopsia “exultantes” y en actitud “triunfalista”, tal vez creyendo que le llevarían buenas noticias a su jefe. Sin embargo, pocos minutos después de comenzados los análisis al cuerpo, de sus propias bocas se llegó a escuchar “lo recagaron a palos”.
En diálogo con La Izquierda Diario, Virginia Créimer confirmó que en el cuerpo de Martínez se evidenciaron “lesiones en la frente, la nariz, la boca, la nuca, el tórax, el abdomen, los glúteos, la espalda, la cintura, los miembros superiores e inferiores”. Y que por “la salvaje compresión” sobre el cuerpo se constataron “lesiones figuradas”, es decir marcas dejadas por golpes con elementos determinados. En este caso se trataría de borceguíes.
“Esas lesiones, que representan el elemento traumatizante, se denominan en el lenguaje médico legal lesiones figuradas. Lo que nadie se podía figurar era el sufrimiento que un hombre sostenido por un grupo de bestias, prácticamente ciego, inmovilizado, pateado, pisado, trompeado, apaleado, podía haber sufrido en esos momentos en el calabozo”, reflexiona Créimer.
Según testigos de la autopsia, el nerviosismo de los peritos de Berni crecía con cada nuevo “descubrimiento” en el cadáver. Por eso causó sorpresa que, en un momento determinado, el patólogo enviado por el Ministerio de Seguridad solicitara medidas tendientes a atribuir la muerte de Martínez a “causas naturales”. En medio de las heridas y hematomas, el perito buscaba en el cuerpo algún coágulo que justificara una asfixia no provocada por agentes externos.
La doctora Créimer agrega que “en ese marco, donde todo estaba tan claro que arrasaba objetividades y subjetividades, me acerqué al cuerpo de Alejandro y pedí un bisturí y una pinza para aplicar minuciosamente el Protocolo de Minnesota, incidiendo el dorso con la técnica modificada de su protocolo para casos de femicidios y feminicidios. Ahí encontré más lesiones, toda la región lumbar se encontraba infiltrada, mostrando que también en ese lugar las patadas, los tonfazos y los golpes habían sido desatados contra el cuerpo inerme de Alejandro”.
El Protocolo de Minnesota es el procedimiento internacionalmente aceptado en caso de muertes producidas en el marco de instituciones del Estado y desapariciones de personas. Los “tonfazos” a los que se refiere Creimer son los golpes realizados con las tonfas que habitualmente cargan los policías en sus cinturas.
Berni en la mira
A los pocos días de producida la muerte la familia de Alejandro Martínez salió a desmentir a Sergio Berni respecto a que su familiar fuera una persona con consumo problemático de drogas y menos aún un ladrón de casas. Ahora la re autopsia confirma que el hombre fue asesinado a golpes hasta ser asfixiado. ¿Qué tiene para decir Berni?
En aquella entrevista a Crónica el ministro de Axel Kicillof dijo que “si hay un policía que ha cometido algún exceso en sus funciones va a ser sancionado con la mayor rigurosidad de la ley. Ahora, tampoco vamos a permitir, porque ya lo he vivido, que se intente desviar la investigación por alguna causa en especial. Este gobernador y este ministro lo último que pueden hacer en su vida es encubrir a alguien”.
Ya va siendo hora de que Berni diga todo lo que sabe, entonces. No sólo de Alejandro Martínez, sino también de Facundo Astudillo Castro, de Brandon Romero, de Francisco Cruz, de Lucas Verón y de tantos jóvenes más caídos por las balas, las tonfas o los golpes de la Policía Bonaerense.
Al cierre de esta nota, otro caso conmueve a la provincia de Buenos Aires. La misma Policía Bonaerense amparada por Kicillof y Berni asesinó de un tiro en el pecho al adolescente de 16 años Luciano Olivera en Miramar, cuando el joven regresaba en moto a su casa luego de jugar al fútbol. Total, normalidad.

Más “gatillo fácil” de la Bonaerense: mató de un tiro en el pecho a un adolescente en Miramar
Como Lucas González, Luciano Olivera venía de jugar al fútbol cuando fue asesinado por la policía. La familia de Luciano Olivera, de 16 años, denuncia que el chico volvía de jugar al fútbol en moto, quisieron “identificarlo” y empezaron a perseguirlo. Uno de los efectivos habría dicho “se me escapó el disparo”. Le dio en el pecho. Otro pibe caído por la policía que conduce Sergio Berni.

Según la información que difundió la familia de Luciano Olivera, la Policía Bonaerense mató en la madrugada de este viernes al adolescente de 16 años en el cruce de las calles 9 y 34 de la localidad bonaerense de Miramar. El disparo, según dijeron tías y primas del joven, impactó en el pecho del chico cuando era perseguido en el marco de un control policial.
Luciano volvía a la madrugada de jugar al fútbol. Iba en moto hacia su casa cuando habría sido parado por efectivos de la Policía. Según relataron los amigos del joven a la familia, los policías persiguieron al joven armas en mano y uno de ellos le disparó al pecho, quitándole la vida.
En el caso tomó intervención la fiscal Ana María Caro de Mar de Plata, quien decidió apartar a la Bonaerense de la investigación y puso en su reemplazo a la Policía Federal para realizar todas las diligencias.

Según información oficial, la fiscal ordenó la “aprehensión” de Maximiliano González, el policía del Comando de Patrullas de la Policía Bonaerense que asesinó a Luciano. Se estima que será sometido a una declaración indagatoria en las próximas horas.
En horas de la mañana, aún el cuerpo de Luciano no había sido levantado del asfalto por la Federal. Según la familia, la demora se debió a que aún restaban realizar pericias en la escena del crimen. Durante esas horas se fue congregando gran cantidad de amigos de Luciano, familiares, vecinas y vecinos.
Pasadas las 8:30, la misma Bonaerense buscó “contener” la bronca de la gente a los tiros, disparando infinidad de balas de goma contra quienes los increpaban ante un nuevo caso de gatillo fácil. Hubo heridos, entre ellos familiares del joven asesinado.
Una vez más, la escalada represiva de las fuerzas provinciales y federales, empoderadas por todos los gobiernos, se cobra la vida de un nuevo hijo del pueblo trabajador. En este caso, como en tantos otros, Kicillof y Berni son responsables de explicar por qué sucedió este crimen. El Estado es responsable.
El club en el que jugaba Luciano Olivera difundió un comunicado en las primeras horas de este viernes.
Crónica TV emitió un video muy bueno sobre la muerte de Agustín Méndez de 15 años. Fue publicado en youtube como https://youtu.be/hZjc4jKinNI. Sin embargo, no se calienten en cliquear porque fue levantado después de emitido por Crónica TV. Bajo presiones ¡es obvio! de La Bonaerense. El video terminaba con la pueblada de Miramar por el asesinato de Luciano Olivera.
Quízá lo puedan ver si entran a La Izquieda Diario: https://www.laizquierdadiario.com/La-Bonaerense-asesino-a-otro-pibe-mas-en-General-Rodriguez
Ocurrió esta tarde en General Rodríguez en el barrio Agua de Oro. Según informaron en Crónica, el móvil 21271 de la Policía Bonaerense conducido por el agente Jonatan Silva atropelló a dos jóvenes que iban en moto, luego de perseguirlos. Agustín Méndez de 15 años, que venía atrás murió en el acto luego de ser embestido por detrás. Y el joven de 19 años que manejaba está internado con heridas leves.
Mientras pasaban la imagen de familiares y amigos reclamando en General Rodríguez, uno de los periodistas dice “Esto no es Miramar”. Para diferenciar los dos asesinatos y posteriores respuestas policiales ocurridas con apenas unas horas de diferencia.
Porque al igual que en Miramar, luego del asesinato de Luciano Olivera de 16 años, la gente se empezó a juntar para pedir justicia y la policía respondió con sus escudos y balas de goma. Los carteles de los pibes ya no sólo dicen “justicia”, dicen “dejen de matarnos”.
Según informaron en Crónica, el policía que conducía estaría detenido con la carátula de homicidio culposo y la mujer policía que lo acompañaba, también detenida por encubrimiento agravado.
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*Gentileza de Juan José Salinas
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*Foto de portada: latrochadigital.com.ar
*Fotos restantes: pajarorojo.com.ar