Por Juan José Salinas, de Pájaro Rojo*-1° de junio de 2022
Fidel enfermó de cáncer inmediatamente después de visitar la Argentina. Poco después, un agente de la inteligencia cubana me dijo que existía la tecnología para desatar cánceres muy virulentos, y que el G2 sospechaba que lo habían inoculado (“son agujas finas como un cabello, te pinchan y nI siquiera te das cuenta”, describió) en Córdoba, cuando Fidel estuvo rodeado, casi apretujado por sus admiradores. La hipótesis había circulado boca a boca, pero la prensa hegemónica la había desechado “in límine” pretextando que tal tecnología no existía.
Lo mismo había pasado cuando Yaser Arafat murió. Era evidente que había sido envenenado, pero otra vez la prensa hegemónica (en la que tanta influencia tienen los lobbys sionistas) lo negó y procuró silenciar a quienes decían la verdad. Hasta que sendas investigaciones descubrieron que había sido envenenado con polonio radioactivo.
Recién ayer vi por casualidad el video que encabeza esta nota, en el cual Atilio Borón afirma que, sin lugar a dudas, el comandante Hugo Chávez fue víctima de un cáncer provocado, algo que sospeché desde un primer momento; lo postuló desde un primer momento Montserrat Mestre y lo denunció públicamente Nicolás Maduro hace casi una década, de lo que también dimos cuenta aquí) y que me pareció confirmado cuando el oficial que le preparaba la comida desertó y se radicó en los Estados Unidos bajo una identidad falsa supongo que provista por la CIA.
En el video, Borón atribuye la plena confirmación del asesinato a quien presentó como Astolfo Sangroni, un joven investigador venezolano del que, admito, hasta ese momento no tenía conocimiento.
Busqué data sobre él y me encontré con que había publicado un libro sobre el tema y, también, que despotricaba contra otro autor –por cierto, más conocido– por escribir sobre el mismo asunto con liviandad.
Quedé perplejo cuando comprobé que en marzo del año pasado se había anunciado en Argentina la publicación del libro en formato electrónico y la inminente publicación (en una semana) del libro físico, en papel. El anuncio fue hecho por la editorial Acercándonos (también conocida como Acercándonos Cultura o Acercándonos Ediciones) pero lo cierto es que no encuentro más rastros que el libro se haya impreso en Argentina (sí, claro, en Venezuela) que esta portada: Como si el asesinato de gran revolucionario caribeño (que nació el mismo día que mi hermano Luis, el mejor escritor de mi familia) no le importara a (casi) nadie. Como si a quienes nos importa fuéramos “conspiracionistas”.
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*Gentileza de Juan José Salinas / Pájaro Rojo
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*Foto de portada: Twitter